La pregunta llega casi siempre igual: «nos gustaría un grupo de jazz para el 12 de octubre, ¿cuánto nos costaría?». La respuesta honesta es que depende de tres cosas: cuánta gente sube al escenario, cuánto tiene que viajar y qué pone la sala. Con esas tres variables sobre la mesa, el presupuesto deja de ser un misterio.
Lo que se paga no son las dos horas de música
Un concierto son dos horas de escenario y muchas más de trabajo invisible: ensayos, arreglos, transporte, montaje, prueba de sonido, espera y desmontaje. Cuando un músico da un precio, está poniendo precio a una jornada completa de cinco personas, no a un rato de música.
Por eso el mismo grupo cuesta distinto un martes en su ciudad que un sábado a 600 kilómetros. No es capricho: es la diferencia entre volver a dormir a casa y bloquear dos días de agenda.
El tamaño de la formación manda
Es la variable que más mueve la cifra. Estos son órdenes de magnitud habituales en España para un concierto de sala o ciclo, con el artista ya rodado y con repertorio propio:
- Solo o dúo: entre 400 y 900 euros.
- Trío: entre 900 y 1.800 euros.
- Cuarteto o quinteto: entre 1.500 y 3.500 euros.
- Artista con nombre en el circuito internacional: a partir de 4.000 euros, sin techo claro.
Son horquillas orientativas, no una tarifa. Un cuarteto que acaba de publicar disco y viene de gira europea negocia desde otro sitio que uno que empieza. Y un festival con patrocinio público no compra igual que un club de 80 localidades.
Los costes que no son el caché
El caché es la parte visible. Debajo hay una lista que conviene tener clara antes de decir que sí:
- Desplazamiento. Furgoneta, combustible, peajes y, si hay vuelo, exceso de equipaje por los instrumentos.
- Alojamiento y dietas. Habitaciones si la vuelta no es posible el mismo día, y comidas del día de concierto.
- Backline. Piano acústico afinado, amplificador de contrabajo, batería. Si no lo pone la sala, se alquila.
- Técnico de sonido propio. Habitual en formaciones con electrónica o con voz protagonista.
- Derechos de autor. La gestión con la entidad correspondiente la asume normalmente quien organiza.
- Impuestos. IVA y retenciones según la figura con la que factura cada músico. Conviene confirmarlo con vuestra gestoría antes de cerrar cifras.
Cuando alguien compara dos presupuestos y uno le parece carísimo, casi siempre es que uno incluía todo esto y el otro no.
Caché cerrado, taquilla o fórmula mixta
Hay tres maneras de acordar el dinero y cada una reparte el riesgo de forma distinta.
El caché cerrado es una cantidad fija: el organizador asume el riesgo de taquilla y el artista sabe con qué cuenta. Es lo normal en festivales, ciclos y programaciones públicas.
La taquilla reparte un porcentaje de lo recaudado. Funciona en clubes con público fiel y con artistas que llenan; en cualquier otro escenario es una lotería para el músico.
La fórmula mixta —un mínimo garantizado más un porcentaje a partir de cierta recaudación— es la que mejor alinea a las dos partes: el artista tiene suelo y el organizador no paga de más si la noche va floja.
Cuándo se paga menos y cuándo se paga más
El calendario también cuenta. Una fecha entre semana en temporada baja se negocia mejor que un sábado de julio. Y hay una figura que abarata mucho el concierto: la fecha de paso. Si el grupo ya viaja a 90 kilómetros de vuestra ciudad el día anterior, el desplazamiento se reparte entre dos conciertos y el presupuesto respira.
Esto solo se aprovecha si quien programa habla con quien lleva la gira. Es una de las razones por las que trabajamos el booking de artistas y la ruta a la vez, y no como dos encargos separados: así se cierran las fechas aprovechando lo que ya está en el mapa.
Cómo pedir presupuesto sin perder tiempo
Un correo con estos seis datos recibe respuesta el mismo día. Sin ellos, empieza un ida y vuelta de una semana:
- Fecha o fechas posibles.
- Ciudad y espacio, con aforo aproximado.
- Tipo de evento: ciclo, festival, sala, evento privado, institucional.
- Presupuesto disponible, aunque sea una horquilla.
- Qué aporta el espacio: sonido, backline, técnico, camerinos.
- Si hay alojamiento y catering cubiertos.
Decir el presupuesto no es perder poder de negociación: es filtrar. Si vuestro techo son 1.200 euros, nadie os va a ofrecer un quinteto internacional y os vais a ahorrar tres correos.
Una última cosa
El precio de un concierto no mide la calidad del músico, mide la estructura que hay detrás. Un artista con dosier, ruta y equipo cuesta más de entrada y da mucho menos trabajo después: llega a la hora, trae el rider resuelto y factura sin sobresaltos.
Si buscáis nombres concretos, aquí están los artistas de jazz que representamos. Y si preferís contarnos la fecha y que os propongamos nosotros, empezad por el booking de artistas.
¿Hablamos de tu proyecto?
Da igual desde dónde llegues: artista que busca fechas, banda que quiere salir de su circuito, programador que busca propuestas, institución que quiere abrir su escena al exterior o profesional que quiere sumarse al colectivo. Cuéntanos en qué punto estás.