No representamos artistas: los acompañamos, y no vendemos servicios sueltos sino una cadena de valor donde cada pieza sostiene a la siguiente. Escuchamos antes de proponer, ordenamos el proyecto en etapas con objetivos y plazos, lo ponemos delante de quien programa y nos quedamos en la negociación, en la gira y en el seguimiento de cada contacto. Lo que aprende uno lo usa el colectivo entero.
Un ecosistema completo: booking, giras, producción, marca, negociación de line-ups y formación. Y por encima de todo, el Club — la membresía que te da acceso a todo ello con un equipo detrás.
El problema
Mover un proyecto en solitario es lento, caro y opaco. No hay acceso a quien programa, los materiales no sostienen una reunión y nadie retoma los contactos después.
La solución
Entras en el ecosistema MiF. Compartes las relaciones del colectivo, sus mercados y su base de datos, y dejas de empezar de cero en cada puerta.
La ventaja
Crecimiento constante, visibilidad internacional, apertura a circuitos, acompañamiento y acceso a convocatorias. Todo por el precio de no tener que montarte un equipo.
Un colectivo con base en La Rioja y proyectos repartidos por tres continentes. No es una declaración de intenciones: es la agenda de cada año.
Proyectos internacionales
Nigeria, Polonia y Chile. Producciones y colaboraciones que cruzan escenas y que nos obligan a entender cada mercado por dentro.
Circuito español
Presencia en la Red de Teatros de España y programaciones por todo el territorio, de La Rioja a Madrid, Andalucía o Cataluña.
Ferias y mercados
Jazzahead, WOMEX, BIME, Classical:NEXT. Cada año, con agenda cerrada y proyectos que defender.
Base de datos verificada
Más de 10.000 contactos internacionales, revisados y actualizados. Programadores, agentes, sellos y festivales que existen y responden.
Más de 30 años de oficio
La trayectoria acumulada del equipo en internacionalización, posicionamiento y negocio de la música.
Nuestros artistas
Los artistas son la base de todo lo que hacemos: sin ellos y sin su música, nada de esto tendría sentido. Por eso el trato es de cerca, con tiempo, con nombre propio y con la puerta siempre abierta.
Sellos, agencias, festivales, teatros e instituciones con los que hemos trabajado y seguimos trabajando. Cada logo es una puerta que ya está abierta y que un miembro del colectivo puede cruzar mañana.
Por qué un colectivo y no una agencia
Una agencia te asigna un gestor. Un colectivo te da acceso a todo el talento que lo forma, cada uno experto en lo suyo y todos remando en la misma dirección.
Talento freelance, no plantilla
Cada proyecto lo lleva quien mejor lo entiende. Sin estructura que mantener, sin comisiones para sostener oficinas.
Por la música y para la música
Somos músicos, gestores y programadores. Conocemos las dos caras del escenario porque hemos estado en las dos.
Al lado, no detrás
La cercanía es lo que sostiene todo. Estamos en las reuniones, en los mercados y en el día a día del proyecto, y siempre respondemos nosotros: nadie delega tu carrera en un correo automático.
Colaboración, no competencia
Perseguimos una industria colaborativa. Lo que abre uno lo aprovechan todos, y eso multiplica las oportunidades de cada miembro.
Relaciones, no listas
Nuestros contactos no se compran: se han construido feria a feria. Y por eso responden.
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El roster: flamenco, jazz, world music y proyectos internacionales, con su música y sus enlaces.